Hemos planteado anteriormente que gran parte de la enfermedad de la adicción radica en la forma en que la persona piensa y percibe la realidad, como los ojos, el pensamiento favorece la percepción de las cosas y las situaciones.

La distorsión del pensamiento es una consecuencia del consumo de drogas, que contribuye a la propia enfermedad y que puede dificultar la recuperación.

Una de las distorsiones en el pensamiento de las personas con adicción, es la relación causa-efecto en especial cuando se trata de las acciones y consecuencias relacionadas con el consumo. La otra es considerar los beneficios a corto plazo pero no las consecuencias a largo plazo.

 

Dislexia adictiva

Esta distorsión en el pensamiento adicto es parecida a una dislexia al invertir las causas y efectos, lo que produce que el consumo se justifique. Twerski en su libro “El Pensamiento Adictivo” lo explica de esta forma: “Tomo porque mi esposa no me entiende, mi esposa no entiende por qué bebo”.

 

Miopía adictiva

Por otro lado al igual que la miopía ocular, en el pensamiento de la persona con adicción se dificultad la capacidad para “enfocar” los objetos lejanos, es decir, visualizar los efectos a largo plazo. Sólo puede percibir los beneficios del consumo que evidentemente son a corto plazo y efímeros.

 

Gran parte de la rehabilitación conlleva modificar estos pensamientos o distorsiones “ópticas” a través de aumentar la conciencia sobre su enfermedad y las consecuencias de la misma. Es un proceso que lleva tiempo pero que si es tratado de forma especializada o por medio de un grupo de ayuda mutua, puede ayudar a la persona a “ver” con mayor claridad.

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