Esperar demasiado de los demás… que nuestra felicidad dependa de lo que haga otra persona… sentirse insatisfecho constantemente… ¿estarás viviendo con demasiadas expectativas?

Cuando las expectativas están dirigidas a nosotros mismos nos ayudan a establecernos metas y nos motivan a esforzarnos. Sin embargo cuando están puestas en las demás personas o en situaciones que no dependen de nosotros, o no podemos cambiar es cuando sufrimos.

Algunas filosofías de vida dicen “deja de esperar y dejarás de sufrir”, la base del sufrimiento son las expectativas. Incluso William Shakespeare decía “Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele”.

Ahora, podrías preguntarte: ¿Espero algo o a alguien para ser feliz?

Cuando la respuesta es sí, suceden dos cosas, depositas en las otras personas o circunstancias tu bienestar, además de culparlas o responsabilizarlas cuando no sucede lo que te gustaría que pasara.

Al reconocer que sólo puedes esperar de ti o en ti, te brinda mayor responsabilidad y libertad sobre tu vida. Esto no significa no necesitar a los demás, recuerda que somos seres sociales con necesidades afectivas.

Tanto en la adicción como en la codependencia ocurre exactamente lo contario, la persona con adicción, depende de los efectos de la sustancia para sentirse artificialmente “feliz”, mientras que la persona con codependencia o coadicción, depende del estado de su pareja (consumidora o no) para sentirse bien.

Esperar de los demás, lleva también a someterse a actitudes de abuso, la autoestima y seguridad en uno disminuye y se vive con sufrimiento.

 

En vez de esperar…

En vez de esperar y de ver hacia afuera a los demás u otras circunstancias,….ve dentro de ti. ¡Conócete, escúchate, examínate, piensa, siente, intenta!

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