El conflicto es parte de toda relación. Las discusiones ya sea con nuestra pareja, padres, hijos, jefes pueden ser experiencias constructivas que nos ayudan a aclarar y a llegar a acuerdos o ataques que sólo lastiman la relación entre dos personas. Es nuestra decisión, podemos luchar para tener la razón, probar que la otra persona se equivocó e incluso castigar con lo que decimos, o podemos argumentar con el propósito de hacer las paces.

Para esto es fundamental aceptar las diferencias, reconocer que no podemos cambiar a los demás pero sí podemos mejorar nuestra actitud frente a ellos y frente al conflicto. Recuerda que el conflicto con los demás es una oportunidad de mejora para fortalecer la relación.

 

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