Publicado por Claudia Palencia 20 noviembre 2016

Miles de millones de células nerviosas (o neuronas) se comunican para coordinar la interacción entre las estructuras cerebrales, la médula espinal y los nervios del sistema nervioso periférico; tal comunicación nos permite regular “todo lo que sentimos, pensamos y hacemos”. (1)

Los mensajes que cada neurona envía y recibe son retransmitidos a través de la liberación y captura de los neurotransmisores. El neurotransmisor y su receptor son como “una llave y una cerradura” (2) es decir, forman un mecanismo específico que permite que los mensajes sean recibidos de forma tal que no haya un mensaje incorrecto o enviado a un lugar equivocado. Como este proceso es electroquímico cada vez que se efectúa la célula receptora cambia para a su vez retransmitir el mensaje. Cuando no hay receptores, es decir, cerraduras, los neurotransmisores quedan en el espacio sináptico hasta que un transportador los recicla.

Entender lo anterior permite ahora comprender el neurotransmisor que envía mensajes en nuestro cerebro relacionados al delicado y complejo sistema de recompensas al interior del cerebro: la dopamina.

 

¿Qué tipo de neurotransmisor es la dopamina?

La dopamina es una catecolamina que pertenece a una subclase de monoamina, es un compuesto químicos con estructuras molecular parecida a la adrenalina y la noradrenalina Es producidas en el encéfalo para aumentar o disminuir determinadas funciones cerebrales, pues “produce potenciales sinápticos tanto excitatorios como inhibitorios dependiendo del receptor “ (3).

La dopamina está involucrada en los finos procesos que involucran la atención y el aprendizaje, es decir, en la forma en cómo nuestros cerebros aprenden de la experiencia sea agradable o desagradable, esto es, en cómo la motivación y la emoción nos hacen buscar sensaciones placenteras o supuestamente huir del displacer, el dolor o el sufrimiento. Se ha dicho supuestamente porque precisamente el circuito de recompensa si está activado a niveles regulares o normales recompensa conductas naturales, no obstante, su equilibrio puede sufrir alteraciones cuando se sobreestimula realizando actividades placenteras (4), originando una falta de regulación que impide detener la conducta que causa placer; esto sucede cuando hay una “inundación” de dopamina en el espacio sináptico y no hay suficientes receptores y los transportadores no se dan abasto con recapturarla.

 

¿Dónde se encuentra la dopamina?

La dopamina se encuentra en neuronas del sistema nervioso central en el mesencéfalo: en la sustancia negra y en el área tegmental ventral que envía aferencias al núcleo accumbens que desempeña un papel importante en los afectos reforzadores de ciertas categorías de estímulos (5). La dopamina también se encuentra en el sistema nigroestriatal que se origina en la sustancia negra y proyecta al neostriado: núcleos caudado y putamen (6). Del área tegmental ventral también se proyectan neuronas hacia la amígdala el hipocampo y la corteza prefrontal.

dopamina

Vías de recompensa del cerebro (dopamina) Estos circuitos cerebrales son importantes para las recompensas naturales como la comida, la música y el sexo (ilustración sin permiso del autor)

 

¿Cuál es la función de la dopamina?

Los circuitos en los cuales está involucrada la dopamina afectan diversas funciones: la formación de la memoria a corto plazo, la planificación de tareas y estrategias para resolver problemas, además de las ya mencionadas: atención, motivación, aprendizaje, emoción, euforia, refuerzo, recompensa y placer.

 

Referencias

(1) (2) (4) NIDA y Volkow, N. (2008). Las drogas, el cerebro y el comportamiento: la ciencia de la adicción. EU: National Institute on Drug Abuse de http://www.nida.nih.gov

(3) (5) (6) Carlson, N. (2005). “Cap. 4 Psicofarmacología y Cap. 18 Drogadicción” Fisiología de la conducta, México: Pearson Addison Wesley (pp. 107-142 y pp. 635-667)

(5) Purves, D., Augustine, G., Fitzpatrick, D., Hall, W., LaMantia, A., y White, L. (2011) “Cap. 5 Synaptic Transmission y Cap. 6 Neurotransmitters and their receptors” pp. 93-163 en Neuroscience, USA: Sinauer Associates

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