Trabajar de forma compulsiva es una característica de nuestra sociedad actual, en donde tanto el trabajo, dinero y poder, están muy asociados.

En él la persona antepone el trabajo a su familia, amigos, diversiones y, al final, ante sí mismo como persona. Puede trabajar diariamente 12 o 14 horas durante 6 o 7 días a la semana. Es raro que tome vacaciones, y si las toma padece síndrome de abstinencia: está irritado, inquieto, tiene sentimientos de inutilidad y culpabilidad, llama continuamente al trabajo como si fuese imprescindible, se siente angustiado, etc. Para manejar esta compulsión requiere de ayuda especializada.