“El proceso de envejecimiento va acompañado de muchas crisis, y casi todas ellas acarrean algún tipo de pérdida. Los hijos crecen y se van de casa…tiene que jubilarse de su trabajo. Su salud física se debilita y sus facultades disminuyen. Su compañero/a de muchos años muere. Algunas veces, estos cambios en las circunstancias hacen que un hábito que ya lleva tiempo empeore. Mientras que antes, un trago antes de la comida era simplemente un pasatiempo agradable, ahora se cree que puede ser un alivio a esa situación, y ese trago se convierte en dos o tres, y luego más.

De repente, la botella pasa a llenar el vacío emocional dejado por la pérdida de un trabajo, o la muerte de un ser querido… El punto decisivo llegó cuando finalmente decidieron enfrentarse al problema, le dieron la cara y desarrollaron la voluntad de hacer algo al respecto. La decisión de pedir ayuda fue lo más importante, una decisión que nadie podía tomar por ellos. Pero una vez tomada, la mano de Alcohólicos Anónimos estaba allí, lista para ser extendida”.

Del folleto “AA para el alcohólico de edad avanzada”.
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