En ocasiones te has detenido a elegir oportunidades valiosas por temor a no conseguirlas. Tomar riesgos que impliquen cambios a veces queda en segundo lugar por miedo a salir de nuestra zona de comodidad.

El miedo es una emoción que nos protege, pero que deja de ser funcional cuando nos paraliza. Por ejemplo, decidir pedir ayuda, cambiar de empleo, poner límites a los hijos, o a una persona con adicción, son decisiones que pueden ser tomadas con temor. Cuando se deja de elegir por miedo es necesario plantearse un apoyo emocional que beneficie la relación con uno mismo y los demás.

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