La capacidad para asombrase de las cosas pareciera se va perdiendo conforme crecemos y asumimos diversas responsabilidades, son los niños quienes a veces con su espontaneidad nos recuerdan que podemos seguir sorprendiéndonos si estamos dispuestos a hacerlo.

Implica en la mente no dar nada por sentado, poder valorar y agradecer los pequeños detalles de la vida, aunque estos parecieran cotidianos. Si somos capaces de hacerlo por lo menos una vez al día, sin duda disfrutaremos más.
¿Qué dices? Hoy, déjate sorprender.

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