Imagínate una balsa con los integrantes de tu familia, sentados alrededor de la misma para mantener cierto equilibrio. Ahora, imagina que uno de tus familiares se levanta y empieza de forma repentina a brincar y saltar por toda la balsa. El equilibro se pierde y por momentos se inclina más hacia a un lado que hacia al otro. Todos tienen miedo de que la balsa se hunda y quieren controlar que el mimbro de la familia dejé de hacerlo.

De la misma forma ocurre con la adicción, ésta es una enfermedad que “mueve” a la familia sacándola de su “equilibrio”; sin embargo si todos se levantan de la balsa para controlar a la persona con adicción, también se corre el riesgo de que ésta se hunda. Por ello es el trabajo emocional y de forma personal de cada uno de ellos el que favorece el mantenimiento de la balsa. Si en tu familia hay un problema de adicción, ¡podemos ayudarte! http://bit.ly/1k3SEXd

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