Aunque el consumo de tabaco sea legal, la nicotina no deja de ser una droga que genera daño en el cuerpo y en el cerebro. Específicamente se ha identificado que al fumar un cigarro, hay una distribución rápida de la nicotina al cerebro, llegando a su nivel máximo en los primeros 10 segundos de haber sido inhalada. Sin embargo, sus efectos placenteros son pasajeros lo que promueve que el fumador continúe consumiendo para mantenerlos y así evitar el síndrome de abstinencia.

¿Consideras que ha aumentado el número de cigarros que fumas al día?

 

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