Tal vez disculpándonos diciendo que nos provocaron, o que no tuvimos otra alternativa. O descartamos nuestras acciones diciendo que todos hacen lo mismo. Con estas justificaciones fingimos que nuestros errores no cuentan, contribuyendo a que neguemos la responsabilidad que tenemos sobre lo que hacemos y decimos.

Una herramienta fundamental es la honestidad y humildad. Decir: “Acepto que me equivoqué, ¿cómo puedo repararlo?”. Libera a la persona de culpas innecesarias y lo lleva poco a poco a reconocer sus defectos y trabajar en ellos.

¿Qué opinas? Saber que somos humanos y que nos podemos equivocar es una cosa, pero reconocer con humildad por qué lo hacemos y cambiarlo promueve la honestidad con nosotros mismos y con los demás.

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