La fuerza de voluntad no es la clave para lograr el modo de vida que estamos buscando. El sometimiento lo es. “Al someterme a la impotencia, gano inteligencia suficiente para dejar de seguir desperdiciando mi tiempo y energía tratando de cambiar y de controlar a lo que no puedo cambiar ni controlar. Esto me da permiso para dejar de estar tratando de hacer lo imposible y concentrarme en lo que sí es posible: ser como soy, amarme a mí mismo, sentir lo que siento y hacer con mi vida lo que quiera.” Melody Beattie, “El Lenguaje del Adiós”.

En la recuperación aprendemos que entre más nos concentremos en vivir nuestra propia vida, más tendremos una vida por vivir y más gobernable se volverá. http://bit.ly/1k3SEXd

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