Observar y estar atentos a los cambios de nuestros hijos principalmente durante la adolescencia, es una de las mejores herramientas para prevenir o detectar oportunamente el consumo de drogas, incluyendo el alcohol.

Esto no implica ser invasivo y constantemente estar cuestionándolos, muchas veces con sólo observar su físico, actitudes, cambios de hábitos, actividades, etc., es suficiente.

¿Está durmiendo menos? ¿Cambió de amistades? ¿Se ve más delgado? Estar al pendiente de ellos, sin estar necesariamente sobre ellos, crea una relación de presencia en los padres que previene conductas de riesgo.

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