Sufrimos más de lo que necesitamos, y frecuentemente porque lo queremos. Esto debido a que en ocasiones nos concentramos tanto en las heridas del pasado que no nos permiten ver con nuevos ojos el presente y el futuro.

Un ejercicio interesante sería preguntarnos cuando nos sentimos tristes o molestos, si realmente hay razones suficientes para estarlo, si es así podemos ver qué hacer al respecto. Pero si no, podemos elegir la alegría como una actitud para ese día.

¡Te invitamos a ponerlo en práctica!

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