Una nueva investigación publicada en la revista Human Communication Research, sugiere que no es así. Los jóvenes cuyos padres no les revelaron su propia experiencia con las drogas, pero sí les transmitieron un fuerte mensaje contra dichas sustancias, eran más propensos a evitarlas.

En cambio, los hijos que habían escuchado por boca de sus padres las consecuencias negativas que ellos mismos habían sufrido por tomar drogas, eran menos vulnerables a tener percepciones en contra de su uso.

La sugerencia es que, tú como padre le hables sobre las consecuencias de las drogas, pero ejemplificándolas con historias ajenas.

¿Qué opinas? ¿Crees que es bueno o no, contarle a tus hijos sobre tus propias experiencias?

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