Aunque esta respuesta es muy individual, es común que perdamos la fe cuando las cosas no salen como pensamos que deberían salir, o nos sentimos con mucho dolor y desesperanza.

Pero justamente eso es la fe, es confiar de forma “ciega” en algo o alguien. De lo contrario pareciera que reducimos la fe únicamente a un capricho o exigencia. Y sin duda todos como seres humanos necesitamos en algún momento renovar nuestra fe, sin duda es uno de los recursos espirituales mejores con los que cuenta la persona, en especial para sobrellevar los momentos difíciles que aparecen en nuestra vida.

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