Antes de acusar o exponer al alumno es fundamental que como maestro generes una cercanía y un clima de confianza con ese estudiante, que ayude a indagar y verificar la posible sospecha.

Es importante que conozcamos su situación familiar y social, que estés al pendiente de posibles señales de consumo y que con una conversación que no resulte amenazante, conozcas el problema (la sustancia que consume, la frecuencia). Muchas veces por temor a las consecuencias mienten y niegan el consumo, pero puedes mostrarle tu apoyo y preocupación, informarle de los riesgos de consumir drogas y establecer una red de apoyo con los padres y con los demás profesores y directivos de la escuela, considerando que más que castigar sean comprensivos y establezcan opciones de ayuda con el adolescente.

Para más información escríbenos: http://bit.ly/1k3SEXd
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