Si estigmatizamos a los jóvenes por la forma en cómo se ven, creyendo tal vez que todo aquel que tiene un tatuaje o una perforación es un “drogadicto” lo único que reforzamos es el aislamiento y que ellos se sientan excluidos y rechazados por la sociedad.

Como adultos tenemos que promover la tolerancia y el respeto, evitar que los prejuicios sean los que decidan si nos acercamos o no a una persona. Recuerda que a veces lo que vemos es tan sólo la portada de un libro que puede tener contenidos maravillosos por conocer.

UNAM Ced. Prof. 1467928‏

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