“La persona con adicción cuando deja de consumir, comienza a descubrir el mundo, se convierte en un extraño para la gente cercana a él, todo lo que hace es nuevo así como lo que siente y cómo reacciona ante los acontecimientos diarios.

Al comenzar a darse cuenta de lo que perdió, lo que dejó de hacer y lo que tiene que hacer, se revela, se desespera y eso es normal, tiene que resistir los embates de sus consecuencias y agarrarse del programa de los 12 pasos, del terapeuta y del médico mientras llega ese contacto consciente con Dios lo cual lleva tiempo. Sin embargo llega a la promesa que dice… «cuando es superado el mal espiritual, nos componemos mental y físicamente». Testimonio de AA.

UNAM Ced. Prof. 1467928‏