Cuando nos sentimos tristes o confundidos podemos aislarnos y quedarnos únicamente con nuestros pensamientos y sentimientos, en vez de buscar actividades o convivencias saludables que nos ayuden a tomar una mejor perspectiva de lo que está generando tristeza.

Podemos apoyarnos de nuestros amigos y familiares, platicarles nuestras emociones o distraernos por un momento, para que cuando estemos listos nos enfrentemos a la situación dolorosa. Lo importante es evitar que en la soledad se agrave la percepción de un problema por nuestros pensamientos.

UNAM Ced. Prof. 1467928‏

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